El Baron Hirsch, la ICA y mi familia

Barón Mauricio de Hirsch
Barón Mauricio de Hirsch

El Barón Mauricio de Hirsch, (1835-1896), una personalidad fuera de lo común y un gran filántropo, nació en Munich en el seno de una dinastía judía, iniciada por su abuelo, Jacobo von Hirsch, a quien el rey de Bavaria, le otorgó el título nobiliario en 1818, como reconocimiento a los servicios prestados, costeando el ejército que combatió contra Napoleón.
Por un lado la familia Hirsch mantenía las tradiciones judías y, por el otro, confiaba en los postulados de la Ilustración Judía y la Revolución Francesa.
En 1891 fundó la ICA (Asociación Judía de Colonización), con el fin de ayudar a la población judía de Europa que sufría constantemente de persecuciones. Sobre todo los judíos de Rusia que, a comienzos del siglo 20, debían escapar de los progroms.
La ICA se fundó para comprar tierras en América con fines agrícolas.
El sistema de la ICA era de un “socorro novedoso” – no buscaba dar pescado, sino enseñar a pescar- ayudando por medio del trabajo.
La compañía ayudaba a los pioneros con tierras, animales y herramientas que les eran vendidas.
Para darse una idea más clara de lo convencido que estaba el Barón Hirch de su trabajo filántropo, basta citar lo que ha dicho luego de la trágica muerte de su único hijo, Lucien, en 1887 a la edad de 30 años: “he perdido a mi hijo mas no a mi heredero, la humanidad recibirá mi herencia”.
La ICA se convirtió en Londres en una compañía de Acciones y los que las poseían fueron, entre otros, el Barón Edmond de Rotschild, el Barón Osmond D’avigdor Goldsmid y otros magnates judíos.
Uno de los fines importantes de esta nueva compañía era ayudar a las colonias judías de Palestina. El Baron Hirsch, a diferencia del Baron Rotschild, pensaba que las ideas Zionistas eran una ilusión y no valía la pena invertir en ellas.
Para suerte de Israel el Baron Rotschild vio el potencial y la necesidad del reinicio del Estado Judio. Así se fundó en 1923 la PICA para administrar, en forma central, las colonias de Israel.
En septiembre de 1935 se publicaron en la Alemania Nazi las Leyes de Nürenberg según las cuales, los judíos alemanes perdieron su ciudadanía alemana, derechos civiles y económicos. Se prohibió todo contacto entre judíos y arios.
Mis abuelos, tanto los maternos en Berlín como los paternos en Stettin, presintieron que esto era sólo el comienzo de algo mucho peor.
Por lo tanto decidieron abandonar su querida patria, Alemania y se presentaron en las oficinas de la ICA

Barco Formosa
Barco Formosa
Familia Neumann en Berlin. Leonor, mi madre, esta sentada delante de su padre.
Familia Neumann en Berlin. Leonor, mi madre, esta sentada delante de su padre.

Existían estrictas condiciones para aceptar a la gente en su programa. Una de ellas era que, por lo menos un miembro de cada familia, debía tener instrucción agrícola. Como la mayoría de los judíos de Alemania vivían en ciudades, se organizaron cursos especiales en agricultura y en uno de ellos participó una de las hermanas mayores de mi madre, Judith. Otra condición era que, en cada familia, tenía que haber un hijo varón. Como en la familia de mi madre había sólo hijas, llevaron a un sobrino lejano como miembro masculino, más allá del padre.
La familia Neumann (de mi madre) residentes en Berlín, centro cultural europeo, abandonó Alemania, como si fueran delincuentes, el 14.12.1935 zarpando del Puerto de Hamburgo en un barco francés llamado Formosa, en tercera clase. Llegaron a Buenos Aires el 23.01.1936. Desde la capital Argentina, continuaron camino en tren hasta la provincia de Entre Ríos y el último tramo del viaje lo realizaron en carreta hasta Avigdor, colonia destinada a los judíos fugitivos de Alemania.
La familia Nirnstein, de mi padre, embarcó en Stettin y llegó a Avigdor en 1938.
Cada familia recibió 150 hectáreas de tierra, una casa de 2 cuartos, cocina y varanda (el baño estaba fuera de la casa), 20 vacas, 10 caballos y gallinas. Una pequeña ayuda económica, una carreta, herramientas para la cosecha y los típicos muebles de la ICA

Familia Neumann con primo en Avigdor
Familia Neumann con un primo en Avigdor
Casa de los colonos en Avigdor
Casa de los colonos en Avigdor

 

 

 

 

La colonia Avigdor (cuyo nombre recibió en honor al Barón Osmond D’avigor), era una excepción en el plan general de la ICA, ya que no nació en la época de mayor movimiento inmigratorio, como consecuencia de los progroms en Rusia, sino más tarde y los que allí llegaron fueron los judíos fugitivos de la Alemania Nazi.

Mi padre Heinrich Nirnstein
Mi padre Heinrich Nirnstein

Los inmigrantes alemanes dejaron familia y pertenencias en un país al que, hasta entonces, habían considerado como propio. Estos judíos se sentían orgullosos de su identidad nacional. Muchos de ellos, como originalmente el Baron Hirsch, se sentían primero alemanes y recién después judíos.
En Avigdor, a pesar de las inmensas dificultades de adaptación, los inmigrantes tuvieron la oportunidad de salvar sus vidas y comenzar una nueva. Para la generación de mis abuelos fue una época difícil, si bien siempre estuvieron concientes y agradecidos por haber tenido la oportunidad de salvar sus vidas. Para la generación de mis padres Avigdor representó una experiencia inolvidable, una adolescencia plena de aventuras y, hasta hoy en día, ellos la recuerdan como una época especial.